¿Sabes?, estaba ahí tumbada pensando en otras cosas y completamente descentrada cuando me he acordado de aquella caja de música. No se el porque, pero hasta me ha venido a la mente la melodía. Era pequeña y estaba rota, creo que le faltaba una pata, o algo así. Si, algo así era. Me la regaló mi abuelo. O quizás era de Amalia... No me acuerdo. Posiblemente fuese de Amalia, porque no era nueva, vino ya rota "de fábrica".Osease, que sería de Amalia. Para aclarar las ideas: Amalia es algo así como ... no se, no se que es. Es humana, eso si, seguro que es humana.Y bajita. Digo que no se que es para mi. Para mi abuelo era bastante, supongo. Bueno, hablaba de la puñetera caja de música, era dorada, o plateada...No, creo que dorada por fuera, y roja por dentro.Terciopelo. Que palabra esa, TERCIOPELO. Cuando inventaron esa palabra, la inventaron mal. Antes me gustaba el terciopelo, porque si le das con el dedo a un lado y a otro, se queda a trozos más oscuros y otros más claros. Bueno si, que trepo por las ramas: la caja de música:
En el centro llevaba una bailarina, que daba vueltas, y vueltas, y vueltas. Iba un poco descompasada. Luego creo que ella se fue de puntillas, porque desapareció.Se cansaría de escuchar siempre la misma melodía.
La caja llevaba un espejo donde se reflejaba la bailarina. Quizás se la comiese su reflejo. Era una melodía aguda. Bastante aguda. Todo esto te lo cuento para recordar buscar la puñetera caja de música. Estaría rota, coja, y ya no giraría ella en el centro, pero seguía sonando bonita, al menos en mi cabeza.
De pequeña me gustaba la puñetera caja cursi de música aguda. Era encantadora.
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arañazos de mi gato