lunes, 27 de junio de 2011
respuesta a DH o algo así.
Colorete. Maquillaje. minifalda roja. Caperucita era la que tenia una gran boca, para comerselo mejor. Estamos todos de acuerdo entonces, en que Caperucita era una zorra. Si señor. Yo estoy segura de que el final del cuento no es el que nos contaron. Porque, señoras y señores, seamos francos: Caperucita se tiró al lobo feroz.
domingo, 19 de junio de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
la Locura y yo
Vendí la cordura al mejor postor. Se me enredaron los cordones de los zapatos, y me caí de boca. Por la boca me entró la locura. A esta, la confundí con un caballo. Al caballo lo monté, y corrí veloz. Nunca hemos parado. Aún hoy, estando aquí sentada y aparentemente quieta en el suelo de mi salón, sigo galopeando, y cada vez más y más rápido. No hay quien nos pare, porque por mucho que supliquen, seguiremos corriendo las dos, la locura y yo.
viernes, 17 de junio de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
corazón de mimbre
Y me enamoró, ya ves, aunque era un hada alada y yo seguía siendo nada, no importó, eramos parte del mismo colchón.
/Amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto,
por la puerta del balcón, el pelo al viento
diciendome adiós, porque decidió que ya
estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón,
de trovadores de contenedor./
/Amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto,
por la puerta del balcón, el pelo al viento
diciendome adiós, porque decidió que ya
estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón,
de trovadores de contenedor./
sábado, 11 de junio de 2011
Se llama Trotamundos.
Trotamundos tiene muchas ganas de comerse el mundo. Todo el mundo conoce a Trotamundos. Trotamundos siempre va por la calle saludando a todo el mundo. Así es Trotamundos.
A Trotamundos le gustaría comerse el mundo. Él nunca ha viajado, claro. Pero sin embargo Trotamundos, conoce al mundo como a la palma de su mano. Hablar con Trotamundos es viajar por el mundo. Él siempre me dice que viajaría toda la vida. Él, que no ha salido de su pequeño país, de su pequeña ciudad, de su diminuta vida. Trotamundos ama al mundo, con todos sus rincones. Trotamundos es pasiones y ensoñaciones. Es el mapa de todas las ciudades.
A Trotamundos le gustaría comerse el mundo, pero nunca ha cogido un avión; A él no le hacen falta aviones, utiliza la imaginación. Trotamundos es el mundo, señoras y señores. Hablar con Trotamundos, es viajar. No me refiero a viajar solo en espacio, sino también en tiempos y en colores. Del blanco y negro al arcoiris y al contrario, como él prefiera. A Trotamundos le encanta el mundo. A mi me encanta Trotamundos.
¡A Trotamundos le gustaría comerse el mundo!
Cuando pasé la noche con Trotamundos, los dos nos comimos el mundo. Visitamos todos los rincones.
No me dejó ni un orgasmo dentro de la piel.
Trotamundos se comió el mundo, yo "me comí" a Trotamundos.
A Trotamundos le gustaría comerse el mundo. Él nunca ha viajado, claro. Pero sin embargo Trotamundos, conoce al mundo como a la palma de su mano. Hablar con Trotamundos es viajar por el mundo. Él siempre me dice que viajaría toda la vida. Él, que no ha salido de su pequeño país, de su pequeña ciudad, de su diminuta vida. Trotamundos ama al mundo, con todos sus rincones. Trotamundos es pasiones y ensoñaciones. Es el mapa de todas las ciudades.
A Trotamundos le gustaría comerse el mundo, pero nunca ha cogido un avión; A él no le hacen falta aviones, utiliza la imaginación. Trotamundos es el mundo, señoras y señores. Hablar con Trotamundos, es viajar. No me refiero a viajar solo en espacio, sino también en tiempos y en colores. Del blanco y negro al arcoiris y al contrario, como él prefiera. A Trotamundos le encanta el mundo. A mi me encanta Trotamundos.
¡A Trotamundos le gustaría comerse el mundo!
Cuando pasé la noche con Trotamundos, los dos nos comimos el mundo. Visitamos todos los rincones.
No me dejó ni un orgasmo dentro de la piel.
Trotamundos se comió el mundo, yo "me comí" a Trotamundos.
jueves, 9 de junio de 2011
martes, 7 de junio de 2011
¿A quien no le dan miedo los tiburones?
A lo que me refiero, es que a mi siempre me da miedo. Las ferias: con todas sus montañas rusas, para arriba, para abajo. Los bichos: con todas sus patas y sus putos pinchos. Los autobuses: bueno, más bien mareo. Los mareos: Puñeteros y vomitivos mareos. Los líos de la cabeza: como los de ahora. Como los tuyos. Como los míos. Como los de aquella mosca. Que si una carrera, que si dos carreras. Menuda mente la mía. Los bares: abarrotados o vacíos. Los abrazos: depende siempre del significado, claro. Las despedidas: Como temo a las asquerosas despedidas. Las palabras: esas que a veces arañan. Los tiburones, en fin, ¿A quien no le dan miedo los tiburones?. Y otras miles de historias: que si arriba que si abajo que si adentro que si al centro que si bailo que no bailo que si canto que no canto que si salto que no salto que si vuelo, que NO VUELO.
lunes, 6 de junio de 2011
Me caigo y me levanto
Nadie puede dudar de que las cosas recaen,
un señor se enferma y de golpe un miércoles recae
un lápiz en la mesa recae seguido
las mujeres, cómo recaen
teóricamente a nada o a nadie se le ocurriría recaer
pero lo mismo está sujeto
sobre todo porque recae sin conciencia
recae como si nunca antes
un jazmín para dar un ejemplo perfumado
a esa blancura
¿de dónde le viene su penosa amistad con el amarillo?
el mero permanecer ya es recaída
es jazmín entonces
y no hablemos de las palabras
esas recayentes deplorables
y de los buñuelos fríos que son la recaída clavada
...
pero nosotros tía ¿cómo haremos?
¿cómo nos daremos cuenta de que hemos recaído
si por la mañana estamos tan bien
tan café con leche
y no podemos medir hasta donde hemos recaído en el sueño
o en la ducha
y si sospechamos lo recadente de nuestro estado
¿cómo nos rehabilitaremos?
hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña
al terminar su obra maestra
al afeitarse sin un solo tajito
no toda recaída va de arriba abajo
porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa
cuando ya no se sabe donde se está
probablemente Icaro creía tocar el cielo
cuando se hundió en el mar
….
JULIO CORTÁZAR
un señor se enferma y de golpe un miércoles recae
un lápiz en la mesa recae seguido
las mujeres, cómo recaen
teóricamente a nada o a nadie se le ocurriría recaer
pero lo mismo está sujeto
sobre todo porque recae sin conciencia
recae como si nunca antes
un jazmín para dar un ejemplo perfumado
a esa blancura
¿de dónde le viene su penosa amistad con el amarillo?
el mero permanecer ya es recaída
es jazmín entonces
y no hablemos de las palabras
esas recayentes deplorables
y de los buñuelos fríos que son la recaída clavada
...
pero nosotros tía ¿cómo haremos?
¿cómo nos daremos cuenta de que hemos recaído
si por la mañana estamos tan bien
tan café con leche
y no podemos medir hasta donde hemos recaído en el sueño
o en la ducha
y si sospechamos lo recadente de nuestro estado
¿cómo nos rehabilitaremos?
hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña
al terminar su obra maestra
al afeitarse sin un solo tajito
no toda recaída va de arriba abajo
porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa
cuando ya no se sabe donde se está
probablemente Icaro creía tocar el cielo
cuando se hundió en el mar
….
JULIO CORTÁZAR
sábado, 4 de junio de 2011
golfa
Su piel: que me corro si me roza su piel.
-¿Fumas?
-Pero sólo no me sienta muy bien..
-¡toma! ALIÑALE.
-¿Fumas?
-Pero sólo no me sienta muy bien..
-¡toma! ALIÑALE.
Espero ser una buena anfitriona de los pensamientos de mi propia cabeza:
Sean todos bienvenidos a mis delirios mentales. Pasen y vean. ¡Pasen, pasen!:
Hoy tengo el día más triste y dormido del mundo mundial. Sobretodo lo de dormido. Jo, si me he echado 4 siestas encima de un libro. El mundo está fatal. Si te duermes encima de un libro 4 veces en dos horas, es que algo tiene que ir fatal de verdad. A lo mejor me han drogado o algo así. No se, y a él igual. Bueno, él es que es soso de por si. Me refiero, a que duerme siempre la siesta. Pero bueno, mi gato también y no le digo nada. Es que es un gato al buen estilo español. Como pueden ver (mentira, no pueden ver porque no me leen), hoy estoy dormida, bienvenidos a mi día. Será la fiesta, que atonta todas las cabezas. O a lo mejor, como dice MD, me han atrapado las espirales. No se, sólo se que hoy estoy que ni pienso. Y si pienso luego existo, y hoy no pienso, pues ustedes verán la gran conclusión. Jo si es evidente: Hoy no existo. Pero bueno, espero tu insinuación a ver si me despiertas. Necesito aire. Y eso que tengo la ventana abierta. Es que, ¿Saben? ¡Hoy no hay obras!. Siempre había obras. Malditas obras. Ojalá se las trague la tierra y ahí se mueran. Amo esa expresión. Si, tú que me lees, ya lo sabes. En fin, espero que ustedes si existan. Sino no estarían siendo todos bienvenidos a mis delirios mentales, otra vez.
viernes, 3 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
La última colilla
Él cogió las maletas y se fue bajando las escaleras.
Yo iba a cogerlas, pero no pude. No pude irme sin despedirme de ella. Demasiados recuerdos, aunque fuese poco tiempo, de verdad que eran demasiadas noches, días, vicios y cervezas, desayunos tardíos y cenas de cama. Todas tus carcajadas: Dios, como amo tu risa y sonrisa. En serio, como adoro tu maldita risa. El sexo: joder, que tecomíaabesos. Las cajetillas de cigarrillos: aún veía el humo de la última colilla.
Me senté en la cama, aún con las sábanas enredadas en el ultimo polvo de hacia solamente unas horas. Miré a todo mi alrededor:
Sólo habían dos mesitas, con sus lámparas cutres y sus cajones vacíos, antes llenos de todos los vicios. Maravillosos vicios de cada noche. Enfrente de la cama, un armario pequeño. A la derecha, un baño minúsculo. Lo mejor era la izquierda: una terraza. No era muy grande, con sus dos macetas feas, pero a mi me apasionaba. En realidad, me apasionaba todo. Absolutamente todo de aquella habitación. Cogí aire para contener las lágrimas. Joder, si al final lloré y todo. No se, es de esas cosas que echas de menos sin apenas haberlas probado. Como que sabe mal dejar tan rápido lo bueno. Me repuse. Agarré fuerte la maleta, y sin mirar ya nada más que al suelo, cerré la puerta a todo aquello. Salí del hotel, tu estabas esperándome fuera. Sonreíste. Y ahí estabamos los tres: tu, yo, y tu puñetera sonrisa otra vez.
Yo iba a cogerlas, pero no pude. No pude irme sin despedirme de ella. Demasiados recuerdos, aunque fuese poco tiempo, de verdad que eran demasiadas noches, días, vicios y cervezas, desayunos tardíos y cenas de cama. Todas tus carcajadas: Dios, como amo tu risa y sonrisa. En serio, como adoro tu maldita risa. El sexo: joder, que tecomíaabesos. Las cajetillas de cigarrillos: aún veía el humo de la última colilla.
Me senté en la cama, aún con las sábanas enredadas en el ultimo polvo de hacia solamente unas horas. Miré a todo mi alrededor:
Sólo habían dos mesitas, con sus lámparas cutres y sus cajones vacíos, antes llenos de todos los vicios. Maravillosos vicios de cada noche. Enfrente de la cama, un armario pequeño. A la derecha, un baño minúsculo. Lo mejor era la izquierda: una terraza. No era muy grande, con sus dos macetas feas, pero a mi me apasionaba. En realidad, me apasionaba todo. Absolutamente todo de aquella habitación. Cogí aire para contener las lágrimas. Joder, si al final lloré y todo. No se, es de esas cosas que echas de menos sin apenas haberlas probado. Como que sabe mal dejar tan rápido lo bueno. Me repuse. Agarré fuerte la maleta, y sin mirar ya nada más que al suelo, cerré la puerta a todo aquello. Salí del hotel, tu estabas esperándome fuera. Sonreíste. Y ahí estabamos los tres: tu, yo, y tu puñetera sonrisa otra vez.
así es como termina el mejor libro del mundo mundial
"Tiene gracia. No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo."
El guardián entre el centeno; J.D. Salinger.
Un poco triste la frase. Un libro genial de verdad.
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