Quieto parao, no te arrimes,
ya son demasiados abriles,
para tu amanecer desvocao,
mejor que me olvides.
Yo me quedo aquí a tender mi pena al sol
en la cuerda de tender desolación.
Luego empezaré a coser tequieros en un papel,
y a barrer el querer con los pelos de un pincel...

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arañazos de mi gato