Y me enamoró, ya ves, aunque era un hada alada y yo seguía siendo nada, no importó, eramos parte del mismo colchón.
/Amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto,
por la puerta del balcón, el pelo al viento
diciendome adiós, porque decidió que ya
estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón,
de trovadores de contenedor./
adoro esa canción.
ResponderEliminar